La locución informativa

 La locución informativa es un estilo de comunicación oral cuyo objetivo principal es transmitir noticias, hechos o sucesos con veracidad, agilidad y naturalidad. Prioriza la claridad sobre la modulación exagerada, utilizando tonos medios, una correcta dicción y un ritmo ágil pero sin transmitir emociones exageradas.
  • Objetividad y naturalidad: Se busca un tono serio, creíble y cercano, evitando la voz impostada o excesivamente dramática.
  • Técnica vocal: Requiere una correcta articulación, vocalización y manejo de la respiración para dar énfasis sin exagerar.
  • Ritmo ágil: Se utiliza una velocidad constante, a veces rápida para dar sentido de urgencia a la noticia.
  • Comprensión del contenido: El locutor debe dominar el tema, leyendo con fluidez para evitar titubeos, incluso sin revisión previa.
  • Volumen firme: Se mantiene un volumen medio y con fuerza para asegurar la claridad del mensaje.
En comparación con otras formas de locución, como la comercial o la artística, la informativa se enfoca en la precisión del mensaje y la inmediatez, convirtiéndose en una herramienta esencial en medios de comunicación como radio y televisión.

Hablemos del Lenguaje

 “El lenguaje radiofónico no es únicamente la palabra; se constituye de los sistemas expresivos e la palabra, la música y os efectos sonoros. Esta falsa identificación del lenguaje radiofónico como el lenguaje verbal en la radio se afianza en la limitada concepción del medio como un canal transmisor de mensajes hablados, soporte para la comunicación a distancia entre personas, excluyéndose el carácter de la radio como medio de expresión. 
Han sido casi siempre profesionales del periodismo radiofónico o investigadores de la radio como un medio de información periodística quienes han defendido esta reducida capacidad expresiva del lenguaje radiofónico como un simple sistema semiótico de la palabra. 
Bajo la etiqueta o denominación de "lenguaje radiofónico", sólo hemos visto una gran preocupación por el estudio de la redacción informativa específica para este medio: "número de palabras por minuto", "improvisación verbal", "sintaxis simple", "número de palabras por frase", "pausas" ... 
Desde esta perspectiva, el estudio del lenguaje radiofónico sólo ha sido el estudio de la adecuación y tratamiento específico del universo significativo de la palabra en la radio, con el objetivo de estructurar mejor algunas de las rutinas de producción del periodista en el proceso de construcción de la noticia.
En la información radiofónica se produce una exagerada relevancia del monólogo expositivo, una de las formas expresivas de la palabra, y se ignoran otras, que impiden ver la amplitud expresiva del lenguaje radiofónico. El contexto informativo en la radio, con sus códigos y convenciones particulares, no es un fácil punto de mira para comprender la magnitud expresiva que nos ofrece este medio”. Armand Balsebre. “El lenguaje radiofónico”.

Stella Martini dice que “noticia es un término cargado de significados y de incumbencias que exceden su propia definición: hay panoramas de noticias, agendas y agencias de noticias, hacedores y buscadores de noticias, lectores y analistas de noticias. En torno del término se reúnen prácticas, espacios y metáforas relativas a la producción, el consumo y las teorías del periodismo.” Pero a la hora de definirla sostiene que “noticia es el relato de un hecho que implica una ruptura en el devenir cotidiano del mundo y que revela lo que se ignora. Tiene que interesar a un amplio grupo de personas y responder a los criterios de novedad, imprevisibilidad, excepcionalidad, relevancia, jerarquía de los protagonistas, efectos en el futuro de la sociedad, y también a la curiosidad, la extravagancia, la rareza y el conflicto, que ocurra en geografías cercanas, que se publique y sea reconocida como tal también en otros medios y respete los tiempos cortos. Y exige el marco implícito del compromiso del periodista con la sociedad y la vigencia de la libertad de prensa”. Stella Martini, “Periodismo, Noticia y Noticiabilidad”.

Ema Rodero Antón, en “La locución radiofónica” afirma que “En los informativos radiofónicos, la voz del locutor continúa siendo el principal medio de expresión del mensaje. Por tanto, del dominio de la locución depende que el discurso se transmita con la eficacia suficiente para garantizar la asimilación de los datos informativos por parte del oyente. Pero no se trata sólo de que el locutor posea unas extraordinarias cualidades vocales sino que además, debe acompañarlas de un adecuado conocimiento y manejo de su voz, aplicado al tipo de mensaje que transmite. Entonces, al buen locutor de informativos se le exigen ambas circunstancias: que posea un buen instrumento sonoro pero, asimismo, que conozca las técnicas vocales necesarias que le aseguren el dominio de la prosodia (entonación, acento y ritmo) y de la pronunciación, aplicadas siempre al discurso informativo radiofónico”. 

Escritura de noticias

La clave es escribir con un lenguaje claro, breve y preciso. 
A diferencia de la gráfica, la redacción de noticias radiofónicas debe evitar la redundancia de datos y su estructura tendrá una relación de continuidad entre el título y su cuerpo.
  • Evitar los dobles sentidos, ya que pueden dar lugar a “malentendidos”.
  • El lenguaje debe ser claro, de modo que todos puedan entender lo dicho.E
  • No se comunica ninguna palabra cuyo significado pueda desconocerse en el común de la gente.
  • Evitar tecnicismos: el redactor tiene que traducirlos a un lenguaje coloquial, entendible para los y las oyentes.
  • Traducir también es parte de nuestro trabajo, ya que, entre otras cosas, los periodistas son también profesionales del lenguaje.
  • Cuidado con la velocidad de la lectura: ritmo y velocidad son cosas diferentes.
  • Redactar frases cortas: una frase, una idea. Evitar las aposiciones.
  • Oraciones simples con sujeto y predicado, sin demasiados elementos, ya que el oyente o la oyente no cuenta con el tiempo de entender y decodificar frases que no sean fácilmente reconocibles.
  • Las cifras se reducen a las imprescindibles y deben redondearse. De ser necesario incluir más de una de ellas, éstas deben ser distribuidas a lo largo del texto, de manera que no queden concentradas en una misma frase. Mejor los porcentajes que las fracciones (un 25% por sobre “uno de cada cuatro).
  • Los cortes de grabación no deben superar los 30 segundos.. De ser necesario sumar más información de la entrevista, se alternará el estilo directo con el indirecto. -No difundir audios de mala calidad de sonido.
  •  Las siglas siempre deben traducirse, salvo en los casos en que se esté totalmente seguro de que todos/as los/as oyentes puedan entenderlas.
  • Evitar palabras “de relleno” (ej. NO “efectivos de la policía”, mejor: “la policía”; No “en el momento actual, sino “ahora”; NO “mantuvieron una reunión”, sino “se reunieron; NO “a considerable distancia, sino “lejos”).
  • Prioridades de redacción: primero el cargo y luego el nombre (de acuerdo con el conocimiento del funcionario, se puede evitar redundar en el cargo e ir al nombre); primero el contenido y luego el contexto (“se inauguró la facultad de Humanidades”, por sobre los presentes, y los detalles de contexto).
  • Descartar el uso de comilla, salvo que se pretenda poner un énfasis en la lectura. Inmediatamente, atribuir fuente.
  • Al escribir, no dividir las palabras al final de los renglones, para evitar confundir al locutor o locutora durante la lectura. Tampoco dejar párrafo o porción cortados al final de una hoja.
  • Entonación: diferenciar titulación del cuerpo.

José Ignacio López Vigil, sugiere algunos tips para redactar noticias, en su libro Manual urgente para radialistas apasionados.

"La primera y sagrada norma del periodismo radiofónico es la claridad. En cualquier otra característica se puede fallar, menos en ésta. La mejor primicia, el más inteligente contexto, todos los recursos para hacer atractiva la nota no significan nada si el oyente se pierde, si no entiende lo que ha sucedido".

"La claridad de algo no consiste en que pueda entenderse, sino en que no pueda no entenderse. No presuponga. No dé por sabido. Donde la gente pueda confundirse, se confundirá. Alertando sobre esto, no subestimamos en absoluto a la audiencia promedio de nuestras emisoras.
Lo que hacemos es tomar en serio la fugacidad de la palabra hablada, los muchos estímulos que asedian la atención del oyente. Tal vez en poesía no, pero en cuestiones de periodismo es mejor pecar de diáfano que de sugerente. Hasta ahora no conozco a nadie que haya llamado a la emisora para quejarse de que el programa estuvo demasiado comprensible."

"Use un lenguaje sencillo. Huya como de la peste de esos sustantivos adjetivados que se combinan, por pura pedantería, con adjetivos sustantivados: congestionamiento vehicular, unidad escolar, recuperación bursátil, accidente aviatorio…
Desconfíe de las palabras largas que acaban en ción, en dad, en orio y oria.
Evite muletillas y jergas: en otro orden de cosas, sobre el particular, en sendas declaraciones, por otra parte, por su parte… En Chinandega, Nicaragua, encontré a un campesino muy sorprendido de que el periodista siempre se refería a las partes de la gente"

"Redondee cifras y porcentajes. Si son 478,600 toneladas de arroz, hable de medio millón. Si el 21.3% de la población vive en los cinturones de miseria, diga uno de cada cinco. 
 No use pronombres. Un pronombre distanciado del nombre crea confusión. Vale más repetir los nombres, el apellido o, al menos, el cargo o profesión de los protagonistas de la noticia. Use frases cortas.
Una vez más insistimos en esta disciplina de hablar, escribir y expresarse con frases cortas, utilizando muchos puntos y pocas comas.
Tampoco se trata de una sintaxis simplona. Para no caer en la monotonía, combine frases más breves con algunas más largas. Pero evitando siempre los incisos y las subordinadas.

"Ordene la frase: sujeto, verbo y complemento. Hay una figura literaria llamada anacoluto que consiste en invertir el orden normal de la frase, colocando, por ejemplo, el sujeto detrás del complemento. Un nuevo decreto para regular la venta de bebidas alcohólicas decidió aprobar el Consejo Municipal. O todavía más frecuente, la manía de anteponer la declaración al declarante: Que no habrá más intervenciones de esta índole, declaró el Superintendente. Si para leer ya resulta fastidioso, cuánto más para escuchar por radio y no saber al principio quién dice qué, ni al final qué dijo quién".

"La segunda norma innegociable del buen estilo periodístico es la concisión. Concisión significa ahorro de palabras inútiles. Decir lo que se va a decir. Y punto. No andar prologando ni epilogando las ideas. No diga que va a decir algo, sino dígalo. No diga que acaba de decir algo, sino cállese. Evite los rodeos. Vaya al grano".

Para lograr mayor concisión en el lenguaje periodístico: 
  • Elimine los adjetivos. Tal vez el vicio más arraigado en el lenguaje político, tanto de izquierda como de derecha, consiste en pasarse adjetivando la posición contraria y vilipendiando a quienes la sostienen: el insensible neoliberalismo, el socialismo obsoleto, la burguesía vendepatria, las ideologías foráneas, el inescrupuloso gobernante…
  • No nos referimos a los adjetivos descriptivos, que ambientan el texto, sino a los que califican al hecho y sus actores. Tan tendenciosa como ineficaz, esta retórica resta objetividad al periodista. Si usted tiene esta maña, cúrela con un simple lápiz: tachando, tachando, tachando.
  • Elimine los comentarios. Guárdelos para otro momento, para el editorial, para una mesa de debate, para la radiorevista. Pero no cargue la nota con sus apreciaciones ni tome posición sobre los hechos al interior del relato informativo. Tal mezcla de géneros afecta la concisión del estilo y erosiona la credibilidad de la emisora.
  • Prefiera las formas simples del indicativo a las compuestas. Resulta más directo, más dinámico, decir el ministro renunció que el ministro ha renunciado. Suena mejor la expedición partirá el lunes que la expedición habrá partido el lunes.
  • Evite el lenguaje pasivo. En vez de decir que las tierras de Loma de Cabrera han sido tomadas por los campesinos, diga que los campesinos tomaron las tierras de Loma de Cabrera. En vez de una conferencia será dictada por Pepito Pérez, diga que el tal Pepito Pérez dictará una conferencia. La forma pasiva —para unos más elegante, para otros más sofisticada— no hace otra cosa que debilitar al verbo. Compruebe la diferencia: Si la tocas, te pego un tiro. Y ahora: Si la tocas, un tiro te será pegado por mí. Nadie tomaría en serio la segunda amenaza.
  • Evite las formas impersonales cuando sepa quiénes son los autores de los hechos. Se cancelan 2000 empleados públicos. Estas formas indirectas pretenden ocultar a los responsables. El gobierno cancela 2000 empleados públicos. Obviando el quién de la noticia, la manipulamos.
  • Sea preciso: mencione el crimen y el criminal. El periodista honesto sabe que la precisión es prima hermana de la concisión. ¿Verbos en presente, verbos en pasado? Aquí se dividen los manuales. Para unos, la redacción en presente resulta artificial y con menos fuerza. Otros, por el contrario, apuestan por el tiempo presente para subrayar la sensación de actualidad informativa. ¿Quién tiene  razón?
  • Quizás, más que una decisión gramatical, depende de la temperatura que queramos imprimir a una determinada noticia. Lo cierto es que todos los hechos que relatamos ya ocurrieron y, por lo tanto, se sitúan en el pasado.
  • Si los escribimos en presente es con la intención de destacarlos, de colocarlos en la actualidad, como una imagen que congelamos en la pantalla del televisor. Pero, a su vez, si destacamos por igual todas las noticias, ninguna resaltará sobre las demás.
  • No confundamos claridad y concisión. Puedo ser conciso y no claro (burgomaestre desfenestrado). Puedo ser claro y no conciso (el alcalde fue expulsado de la alcaldía por no cumplir sus funciones como alcalde). Y puedo ser ambas cosas —claro y conciso— sin lograr, por ello, un buen puntaje en el estilo periodístico.
  • La tercera característica que cierra el triángulo es la redacción atractiva. La radio, nunca tacaña con el idioma, nos brinda la oportunidad de jugar con todos sus recursos expresivos, de deleitarnos con la infinita riqueza de la lengua hablada. Haciéndolo, no atentamos contra las dos características anteriores. Claro y conciso no es lo mismo que seco. El filete, fresco y sin pellejos. Pero bien condimentado.


Bibliografía

Armand Balsebre. “El lenguaje radiofónico”.
Capítulo 2: El lenguaje radifónico/Ed. Cátedra. Madrid. 1994. 
El Lenguaje Radiofónico

Lila Luchessi y Stella Martini. “Los que hacen las noticias”Weditorial Biblos.
Cap. III: Noticia y Agenda: el periodismo en acción. 

Stella Martini. Periodismo, noticia y noticiabilidad. Grupo Editorial Norma
Capítulo 1: “La noticia en las Ciencias de la Comunicación”. 
Capítulo 2 “Acontecimiento y noticia”.
Capítulo 4 “Estudio de la noticiabilidad”.

Tapia Fernández, Jesús. "Noticias por la radio". Capítulo: "La escritura de las noticias en la radio". 

Cebrián Herrero, Mariano. Información Radiofónica
Capítulo 7: "Concepción de la información radiofónica". Pág. 169 a 192
Capítulo 18: Programación informativa radiofónica. 
Capítulo 11: La información mediante sonidos. Pag. 271 a 288.
Capítulo 12: Componentes sonoros de la radio.

“Entrevista a José Luis Fernández: Los lenguajes de la radio”. 

Alejandro Guevara. “Locución, el entrenador personal”. 

Juan Carlos Pérez Bernal. Cómo escribir para radio.

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